El CEO de Swanlaab, Mark E. Kavelaars, junto al fundador de Giza VC, Zeev Holtzman.

El CEO de Swanlaab, Mark E. Kavelaars, junto al fundador de la gestora de Capital Riesgo Giza VC, Zeev Holtzman.

En los últimos seis meses, no he parado de oir hablar de proyectos de capital riesgo puestos en marcha por empresas, empresarios y directivos españoles. En general, tienen un objetivo común: invertir en proyectos digitales creíbles, iniciados por buenos profesionales, con tecnologías disruptivas y escalables, es decir, que puedan crecer globalmente inyectándoles capital y, sobre todo, que generen altos retornos financieros para los inversores.

En el otro lado de la balanza, no paro de ver emprendedores digitales con ganas e ideas creíbles, buscando inversores para sus proyectos pero sobre todo, como le escuché a uno de ellos de 29 años, buscando “consejo adulto”. Porque las inversiones de capital riesgo no están reñidas con el apoyo operativo y muchas de estas empresas tienen equipos de expertos dispuestos a echar una mano a los emprendedores para que el proyecto acelere a gran velocidad.

Esta semana, asistí a la presentación en Madrid de uno de esos fondos. Por supuesto, me convocaron vía mensaje en Twitter comenzando por @pilartrucios, nada de notas de prensa tradicionales vía mail. Se trataba de Swanlaab Venture Factory, una gestora de capital riesgo participada en un 50% por socios españoles y en el otro 50% por una de las gestoras líderes en Israel, Giza Venture Capital, que en los 20 años que lleva en el mercado israelí, ha gestionado 6 fondos y 600 millones de dólares. Y es que Israel es el país, después de EEUU, donde más empresas tecnológicas se están creando.

En concreto, Swanlaab está levantando un fondo de 40 millones de euros para invertir en 12 o 15 startups tecnológicas en los próximos tres años, aunque piensa que más tarde podría levantar otro fondo de mayor tamaño porque hay inversores dispuestos a apostar por España. Llamó mi atención que el objetivo de este fondo está centrado en empresas Business to Business (B2B), cuando el mercado parece estar más concentrado en proyectos que van a consumidor final (B2C).

Otro de los aspectos que me llamó la atención fue la inclinación de Swanlaab para ayudar a consolidar proyectos ya en funcionamiento con la esperanza, si es posible, de sacarlos a bolsa en el futuro. Según palabras de Mark E. Kavelaars, CEO y fundador de la firma de Venture Capital: “Queremos que los emprendedores tengan medios económicos para desarrollarse y consolidarse, de manera que la inversión no sea un problema”.

Esta es una visión algo distinta a la de muchos emprendedores jóvenes o menos jóvenes que sueñan con montar una startup para venderla y hacer caja o, como se dice vulgarmente “dar el pelotazo”, en lugar de hacerla crecer y consolidarla. Una visión distorsionada del emprendimiento, donde sólo uno consigue hacerse millonario, unas decenas logran desarrollarse y varios cientos de miles mueren por el camino.

El mayor reto de los emprendedores españoles

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los emprendedores españoles actualmente es hacer que sus proyectos sean rentables desde la fase inicial. Mientras en EEUU los fondos no están tan obsesionados por el retorno de la inversión sino por el crecimiento del proyecto (número de clientes, usuarios…) para rentabilizarlo más tarde, en España es complicado montar una startup digital respaldada por inversores si éstos no ven con claridad desde el principio dónde está el negocio y cuánto será el retorno.

Por si fuera poco, muchos de los proyectos digitales que consiguen lanzarse en una primera fase, son abandonados por los inversores cuando más se les necesitaba. Los emprendedores pasan más tiempo concentrados en la búsqueda de financiación que en el proyecto que deben sacar adelante y hacer crecer para que sea rentable. Y es que en España es complicado buscar financiación por parte de los emprendedores y acertar con los mejores proyectos digitales por parte de los inversores, porque los canales y procesos no están del todo definidos.

Esclarecer esto ayudaría a unos y otros a encontrarse, a que grandes ideas salgan adelante porque encuentran el apoyo necesario y a que los inversores encuentren proyectos que merezcan la pena y les animen a seguir apostando económicamente por el mundo digital. Es hora de ir más allá de proyectos bien respaldados económicamente porque uno tiene un “padrino”, contactos personales o apellidos de renombre.