II Congreso Ecozity. Pasado, presente y futuro de las SmartCities

II Congreso Ecozity. Pasado, presente y futuro de las SmartCities

Imagina que uno de esos días caóticos de lluvia, de rebajas o de Navidad decides coger el coche para hacer unas compras en el centro de la ciudad. El sistema actual te lleva a soportar el atasco, buscar parking por la zona como aguja en un pajar, encontrar plaza dentro del aparcamiento y rezar para que quepa el coche y puedas salir de él, hacer las compras, volver al parking, buscar la máquina para pagar, volver a rezar para que acepte tarjetas de crédito o no te expulse repetidamente los billetes, especialmente los nuevos de cinco euros. Al final, das gracias por salir del parking y volver a casa y prometes no salir de compras con el coche en días de lluvia, de rebajas o de Navidad.

¿Cómo será este proceso en una ciudad inteligente? Antes de salir de casa buscas parking de manera sencilla en una de las aplicaciones móviles del “App Store de tu ciudad”, que ya se habrá convertido en una ciudad inteligente. La aplicación te dirá cuál es el aparcamiento más cercano al lugar de tus compras y te reservará la plaza para el momento en que llegues. ¿Y el atasco? En la ciudad inteligente habrá menos atascos porque, por ejemplo, los semáforos se regularán automáticamente en función del trasiego de coches y peatones, no con agentes de movilidad deteniendo el tráfico porque el cruce está colapsado por los vehículos. Además, el coche inteligente te avisará de vías alternativas y de imprevistos, como accidentes o cortes por maratones o Cabalgata de Reyes. La lluvia no será inteligente, pero sí el riego en parques públicos, que gracias a los sensores que miden la humedad del suelo, indicarán que ese día los aspersores no tienen que funcionar, con el consiguiente ahorro para el Ayuntamiento.

Por fin llegamos al parking reservado de la ciudad inteligente. Entras directamente en la plaza reservada y cuando terminas tus compras te vas sin pagar, dado que el parking inteligente detecta el tiempo que has estado estacionado y lo carga en tu cuenta. Obviamente, el número de tu tarjeta de crédito está previamente almacenado en una pasarela de pago segura.

Este pequeño ejemplo no es nada comparado con lo que veremos en poco tiempo en las ciudades inteligentes, en las que ya están trabajando organismos públicos, ayuntamientos y empresas de todo el mundo, no sólo de tecnología, sino de gestión de residuos, transporte, salud, educación, arquitectura, urbanismo, financiación, energía, infraestructuras, automoción, etc…

¿Cómo serán las ciudades inteligentes del futuro?

En 2030, 5 billones de personas, el 60% de la población mundial, vivirá en ciudades. Actualmente, son 3,6 billones los ciudadanos que habitan en ciudades, lo que da idea del gran crecimiento, según refleja el reciente estudio How to make a city great de McKinsey.

Los avances tecnológicos, señala este informe, dan a los responsables de esas ciudades las herramientas necesarias para recoger una amplísima cantidad de datos. Esos datos, con los sistemas, estructuras y personas adecuadas, deben ser procesados para ayudar a reducir costes de operaciones, incrementar ingresos y mejorar servicios.

Y esto es lo que reiteran los alcaldes de las ciudades de Santander, Valladolid, Málaga y Ávila. Todos ellos estuvieron presentes en el II Encuentro Ecozity. Pasado, presente y futuro de las Smart Cities, organizado por Unidad Editorial. Durante esta jornada, a la que tuve el placer de asistir, se habló sobre todo de futuro, un futuro que ya empieza a labrarse aplicando las tecnologías de la información a los servicios públicos para mejorar la gestión de la ciudad, reducir costes y generar valor al ciudadano.

Regulación automática de las farolas de la ciudad, en función de si pasan o no viandantes, sensores fijos y móviles que regulan el tráfico y miden la contaminación, autobuses ecológicos conectados a una central para gestionar tiempos de espera en paradas, pago móvil en servicios y organismos públicos, tratamiento inteligente de residuos y gestión inteligente del agua, fibra óptica en toda la ciudad para poder conectarse a Internet, aplicaciones para consultar y manejar los datos oficiales a los que hoy es imposible acceder, Administración sin papeles, ventanillas electrónicas para gestionar papeleo, aplicaciones para citas médicas, administrativas…son las mejoras que se empezarán a ver en las ciudades inteligentes si se consiguen integrar todos los servicios de la ciudad en una única plataforma tecnológica. La recogida, el almacenamiento y procesamiento de datos será fundamental para que todo funcione correctamente.

Además, el ciudadano se convertirá en parte fundamental de este proceso, dado que a través de aplicaciones contribuirá con sus opiniones e ideas a mejorar la ciudad. En Santander, que ya tiene proyectos de ciudad inteligente con otros países como Japón, tres de cada cuatro incidencias que recibe el Ayuntamiento llegan ya por las aplicaciones creadas para la participación ciudadana. Y la resolución de las mismas es mucho más rápida.

Ahora, sólo falta ver si tú y yo sabemos adaptarnos a la vida en estas ciudades inteligentes. No somos nativos, sino inmigrantes digitales, y quien más quien menos dista mucho de entender el mundo digital, aunque tenga un smartphone y una tablet. Por otro lado, y antes de acometer estos cambios en las ciudades, se tendrán que producir muchos cambios en las empresas, la mayoría poco familiarizadas con la transformación digital.

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