Cabify.com

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¿Para qué quieres tener el yate parado en el puerto durante once meses si sólo lo utilizas en el mes de agosto? Pilar, me dirás, yo no tengo yate. Cierto, quizá no es un buen ejemplo. Pero, ¿Para qué quieres una moto con seguro parada en el garaje de casa si la usas tres meses al año? Pilar, tampoco tengo moto. ¿Y qué me dices del taladro que tienes guardado en algún lugar de tu casa? Ese que has utilizado una vez en dos años para colgar un cuadro. ¿Y la bici que guardas en el trastero, cuyas ruedas ya ni sabes si seguirán infladas? Estarás de acuerdo conmigo en que con ese uso anual, el taladro o la bici no han sido una buena compra o un buen regalo.

Durante años, a los españoles, bueno, y no sólo a nosotros, nos ha dado por adquirir todo, por poseerlo en lugar de alquilarlo o compartirlo. Y bien mirado, muchas de las posesiones que tenemos son bastante superfluas y, además, ocupan sitio en los armarios, que habitualmente están a rebosar.

Cierto es también que ni compartir ni alquilar se estilaba y, además, era extensivo en tiempo, aunque esto está cambiando a marchas forzadas. Hoy, la tecnología y la creatividad en el mundo digital, también la crisis, están facilitando que tú y yo hagamos las cosas de manera más racional, pagando sólo por aquello que necesitamos en el momento en que lo vamos a usar. Y, además, minimizando el tiempo y el esfuerzo.

Agustín Vivancos @vivancosdommo, CEO de la agencia Dommo, citaba en una interesante clase sobre Innovación digital en la escuela de negocios TheValley.es, algunos ejemplos que evidencian ya el cambio en el consumidor. A través de Handy el usuario que viaja a Hong Kong y a Singapur puede alquilar por días un móvil que además de tener tarifa plana para llamar dentro y fuera del país, incluye multitud de aplicaciones, también específicas de la ciudad, con los mejores restaurantes, sitios para visitar, mapas, promociones, etc… Y lo más interesante, el móvil se recoge a la llegada al aeropuerto y se entrega allí mismo antes de la vuelta. Toolpool es otro ejemplo en los países nórdicos de préstamo de herramientas, como el taladro del que hablábamos al principio de este artículo. A través de una aplicación en el móvil se señala el día en que se quiere utilizar.

Pero hay iniciativas más sofisticadas, como Victor, una comunidad fundada en 2011 para compartir jet privados, hacer frente al exceso de capacidad de asientos en estos aviones y reducir costes. Otro ejemplo en Madrid y Barcelona, que está a punto de extenderse a otras ciudades españolas, es Cabify, una red de coches de alta gama con chófer a disposición de todo el que quiera usarlo como si fuera un taxi de lujo. Eso sí, un poco más caro pero con la ventaja de pago a través de la aplicación del móvil en lugar de usar efectivo o tarjeta.

Compartir lavadora puede parecer una barbaridad, pero bien mirado, el uso que hacen muchos americanos me parece bastante más racional que el nuestro. ¿Has pensado cuantas horas a la semana se utiliza la lavadora en casa? Alguno me dirá que ni idea, porque no sabe ni cómo funciona. Según un estudio de Ariel, los españoles utilizamos la lavadora 4,4 veces por semana, por lo que este electrodoméstico que todos consideramos de extrema necesidad, está más tiempo parado que en marcha. Esto es lo que ha movido a los creadores de La Machine du Voisin, en Francia, a crear una red de usuarios que quieran reducir la capacidad sobrante de sus lavadoras a cambio de algún dinero de otros usuarios dispuestos a pagar por uso.

El mundo de Internet está plagado de empresas y negocios surgidos para dar respuesta al nuevo consumidor. Sólo hay que echar un vistazo a la Red para encontrar mil y un ejemplos de alquiler e intercambio entre usuarios: bicis, habitaciones, bolsos por meses, trajes de novia de usar y entregar, coches eléctricos, ropa de bebé, accesorios de jardín para el verano…

Ahora sólo queda por ver quien regula algunos de estos negocios, cuando quien está detrás no es una empresa, sino un usuario que alquila o comparte con otro usuario. De hecho, una reciente sentencia obligó a un ciudadano neoyorkino a pagar una multa de 2.400$ por alquilar su apartamento a través de Airbnb, una de las páginas más exitosas para alquilar habitaciones, pisos y apartamentos entre usuarios. Según la sentencia, recogida por New York Post, este alquiler por menos de 30 días es ilegal cuando el propietario no reside en la vivienda.

¡Veremos dónde acaba todo esto! Pero de momento, igual podemos empezar por sacar las colecciones de cosas inútiles o desaprovechadas almacenadas en armarios y trasteros.

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