Upper East Manhattan, New York. Son casi las 12 de la noche y fuera sopla un fortísimo viento. Las luces de la casa van y vienen, casi queriéndose apagar, mientras escucho algún trueno, sirenas de ambulancias y bomberos que se alejan, probablemente hacia el Low Manhattan, la parte más afectada por el huracán #Sandy, que se ha cubierto de agua.

Salí esta mañana de casa a una calle silenciosa y casi desierta, con escasos comercios abiertos y algún viandante paseando al perro o tratando de encontrar algún lugar para tomar un café. No parecía la ciudad en la que llevo viviendo seis meses, donde el ruido es atronador y el bullicioso tráfico forma parte del mobiliario urbano.

El resto del día lo he pasado pegada al portátil y a la televisión. Nunca había vivido un huracán y aún menos conectada a las redes sociales. La experiencia informativa, impecable, actualizada cada minuto y casi cada segundo.

Además de los dispositivos de seguridad desplegados en la ciudad, se pusieron en marcha también los dispositivos informativos de multitud de medios de comunicación y organismos. El alcalde de New York, Michael Bloomberg @mikebloomberg, con más de 300.000 seguidores en Twitter, fue uno de los primeros en dar la voz de alarma el 26 de octubre. Ese día retuiteaba un tuit de la página oficial de su oficina @NYCMayorsOffice, a la que también siguen 98.000 personas:

We’ll be keeping New Yorkers update on #HurricaneSandy here and via @NotifyNYC. (Mantendremos a los neoyorkinos actualizados sobre el #HuracanSandy aquí y vía @NofityNYC).

Este tuit incluía un link a una página de alertas sobre el huracán. Desde entonces y hasta esta noche, ha escrito o retuiteado del Twitter de su oficina más de 100 tuits informando a los ciudadanos sobre cómo debían prepararse y actuar en caso de evacuación, cuál era la situación del transporte, los colegios, los puentes y túneles, qué estaba sucediendo en cada instante, dónde y cómo proceder en cada caso.

Entre sus tuits, ha animado y transmitido su afecto a los ciudadanos con un

Whenever we’re faced with a tough situation, New Yorkers always show courage, compassion, and presence of mind #Sandy” (Cuando nos enfrentamos con una dura situación, los neoyorkinos siempre mostramos coraje, compasión y ánimo #Sandy)

y más tarde con un

I know things have gotten tough for NYC tonight. We are going to get through this together, as New Yorkers always do #Sandy” (Sé que las cosas han sido duras para NYC esta noche. Vamos a salir de ésta juntos, como los neoyorkinos lo hacemos siempre #Sandy).

Tampoco le han faltado palabras de agradecimiento en varias ocasiones para los trabajadores y voluntarios que han ayudado en las labores de rescate y seguridad de la ciudad

Thanks also to all the city workers and volunteers who are helping to ensure NYC remains safe during #Sandy”

y para los empleados del gobierno que han trabajado bajo condiciones difíciles cuando los neoyorkinos más les necesitaban

NYC goverment is open today. Our city employees are doing a phenomenal job under difficult conditions when NYers need us most #Sandy”

Con el fuerte viento de fondo, sin saber lo que pasará mañana o cuando abrirá el aeropuerto para poder volar a España, me acordaba de tantos directivos que, como @mikebloomberg, pueden aprovechar las redes sociales para informar, comunicar, agradecer, dar tranquilidad, seguridad y ánimo a sus empleados. Pero 300.000 seguidores no se obtienen la noche anterior a una crisis de empresa, sino que requieren un camino de confianza y una apuesta estratégica por las redes sociales.

Artículo publicado en mi blog de Expansion.com